Vida, cuéntame un cuento de los que cuentas a los bebés para que duerman tranquilos… Vida, acaricia mi mejilla con una rosa blanca y dulce cuando veas en ella una lágrima salada. Vida, cuéntame un secreto de duendes y seres invisibles del bosque cuando mi realidad sea demasiado dolorosa. Vida, regálame dulces de chocolate y ambrosías de néctar de frambuesa cuando veas que se me ponen los pelos de punta. Vida, méceme en tu mecedora de madre buena y cuidadosa cuando necesite de tu amor. Vida, quiéreme tanto que nada más necesite, que esté colmada, que nada añore, que todo esté cumplido. Vida, ámame, nunca dejes que me sienta sola, abandonada, con desamor o desatendida. Vida, cuéntame historias sabias que me ayuden a vivir, alrededor del fuego encendido, en la paz de mis noches. Vida, vida, vida, amable, tierna, delicada y buena…
Mientras siento cómo huyes de mis brazos un manto de soledad y miedo cubre el frío que me causa el saber que ya no me amas. He perdido la batalla… Si no bastaron mis ruegos y palabras ¿ qué sentido tiene ahora derramar más lágrimas? Si tu destino es irte mi corazón no será la puerta que te impida proseguir la marcha. Adelante. Eres libre. Sé bien que si hoy partes a buscar motivos nuevos a tu alma tal vez mañana regreses y los descubras en el amor que yo te daba.